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jueves, 6 de marzo de 2008

Primera aproximación al Santo Grial.

Tras un tiempo de espera, voy a tratar de aclarar un poco los entresijos de la existencia del Santo Grial. En primer lugar analizaré los resultados de la encuesta que realicé. Como siempre el espectro ha sido bajo y no permite extraer muchas conclusiones, pero sí sobre los que están interesados en leer mi blog. Ha sido la encuesta de mayor participación, 16 votantes, de los que 11 (68%) dicen que el Santo Grial es la Sangre de Cristo, 4 (25%) dicen que era el Cáliz que utilizó Cristo en la Última Cena y el restante dice que es una leyenda. A pesar de ser el único, a priori parecería tener la razón. De todas formas, lo que demuestran los resultados es el poco catolicismo de los que han contestado a la encuesta, ¿estáis todos bautizados? Yo de vosotros me lo pensaría...
Según la Enciclopedia Católica, en primer lugar dice que el Santo Grial es el nombre que se le da a un legendario (¡ojo!) recipiente sagrado, se identifica también como el cáliz de la Eucaristía o incluso la patena del Cordero Pascual. Pero hace notar que el Grial es tema de muchos poemas caballerescos (¿leyenda?), sin embargo su naturaleza apenas se menciona. ¿Qué es pues?
La Iglesia por tanto, lo considera una leyenda, a pesar que por tener referencias cristianas podría haber sido canonizado por el clero, pero no fue así. La Iglesia ha ignorado completamente esa "leyenda" debido a que su historia contenía elementos que la Iglesia no podría aceptar por extravagantes, es más, sus fuentes son libros apócrifos, como los evangelios de Felipe o Judas, que en los primeros tiempos de la cristiandad decidieron que no podían ser canónicos, sobre lo que me extenderé en otra ocasión. Pero para la Iglesia se basa pues en textos tardíos y sin credibilidad. Así pues leyenda, ¿o no?
Sin embargo, un historiador eclesiástico, Helinandus, hizo referencia a la visión de un ermitaño acerca del Plato utilizado por Cristo en la Última Cena, lo que recibió cero votos en mi encuesta, ¡sorprendente! El ermitaño escribió un libro en latín, más tarde en francés, con el título de Gradale. Helinandus afirmó en su estudio que Gradalis o Gradale es un plato (scutella) ancho y poco profundo en el que se servían caros manjares a los ricos de forma gradual (gradatim). A eso en francés popular se le llama Greal, porque es Grato comer en él. Pero Gragale (latín medieval) proviene de Graal (francés antiguo), Greal o Greel, de donde proviene el término inglés Grail, que en español queda Grial. Luego realmente era el Santo Plato, ¿o no?
A finales del medievo se empezó a interpretar el Santo Grial o San Greal como Sang Real, esto es, Sangre Real. ¿Y qué sangre más real que la de Cristo? ¿No era acaso descendiente del linaje del Rey David vencedor de Goliat? Por tanto también podría ser la Sangre de Cristo (Sangre Real), ¿o no? A mí es la hipótesis que más me gusta y la que más creíble me parece, es mi opinión claro, refrendada por el 68% de los que contestaron a mi encuesta.
Las historias que hablan del Grial se pueden dividir en dos categorías: las que su tema principal está relacionado con la búsqueda del Grial (Búsqueda) y las que relatan la historia del recipiente sagrado (Historia Temprana). En cuanto a las versiones de la Búsqueda, la principal es el "Conte del Graal" de Crethien de Troyes, en la que el caballero Perceval (¿el Parsifal de Wagner?) llega al castillo del Grial, donde observa entrar a una doncella cargando un Graal, una lanza sangrante (dato a tener muy en cuenta) y un plato de plata.
Pero me voy a centrar en las versiones de la Historia Temprana. En una de ellas se narra que el mismo Cristo entregó a un ermitaño el libro donde se cuenta la historia del Grial. Otras, enfundadas en gran santidad, explican la de Perceval diciendo que el plato es donde comió Cristo el Cordero Pascual con sus apóstoles. Éste luego pasó a las manos de José de Arimatea, que lo utilizó para recolectar la Sangre de Cristo al ser desclavado de la Cruz, por lo que se le identifica como el Cáliz de la Eucaristía. Y la lanza sería la utilizada por Longinus para clavarla en el costado de Cristo, de donde también caería sangre. Por último el plato de plata sería la patena que cubre al Cáliz.
José de Arimatea fue encarcelado por los judíos, pero allí se le apareció Cristo para darle el recipiente. Después liberado por Vespasiano viajó al oeste, a Inglaterra de la que consiguió la conversión, con el Grial.

Si bien a la Iglesia esto le parece discutible, ya que las leyendas surgen en un estado de desarrollo avanzado y de las fases anteriores no hay constancia por escrito, por lo que sólo son conjeturas. Además, tampoco existe certeza en cuanto a la relación cronológica. Dicen que se deriva de leyendas celtas mezcladas con el evangelio apócrifo de Nicodemo, donde se narra que el mismo Cristo alimentó A José, por las propiedades de producción de alimentos del recipiente. Pero estas propiedades se podrían explicar sin recurrir a leyendas celtas, relacionando el Grial con el Sacramento de la Eucaristía, el cual alimenta espiritualmente a los fieles, luego sería una metáfora más como las tantas que inundan la Biblia.
En mi opinión, la Iglesia no posee la verdad absoluta. Ya sabéis que siempre afirmo que como la Iglesia se ha apartado de la doctrina de Cristo, ni el mismísimo Dios cree ya en la Iglesia. Por tanto yo me quedo con la idea de que el Santo Grial, es verdadero en su forma de la Sangre de Cristo (Sangre Real), pero no me anticiparé a mi próximo artículo...
Así me despido por hoy, esperando que mis palabras no sean merecedoras de llevarme a la hoguera y ordenando el castigo del fuego purificador para todos los que han decretado que los que trataban, o tratan como yo, estos temas con cierta seriedad eran unos herejes, pues es muy probable que los herejes sean ellos mismos.
¡Buenas noches!

2 comentarios:

Mónica Naranjo dijo...

Y por si no estuviera ya la cosa poco clara, viene Dan Brown con su "Código da Vinci" y la acaba de liar....

Opinador Lenguaraz dijo...

Querida Mónica Naranjo, es un gran honor tenerte por aquí, je, je.
Para mí la cosa está más clara de lo que parece, pero eso lo expondré en mi próximo artículo sobre el Santo Grial.
Me encantó leer el "Código da Vinci" de Dan Brown. Pero no por su originalidad, sino por el intenso ritmo con el que describe la historia, que hace que desde que empiezas no encuentres momento para acabar de leerlo.
Sin embargo, a parte de la trama que se inventa, sus ideas no tienen nada novedoso, pues a lo largo de los años ha habido muchos autores que han escrito sobre ese tema, tanto novelas, como ensayos más serios.
Lo que pasa es que su libro ha tenido mucha más trascendencia, le ha tocado las narices a la Iglesia y ha tenido mucha publicidad, así como la película, para mí muy inferior al libro. Lo que ha hecho que todo el mundo sepa de qué va o haya leído el libro, que repito, me gustó mucho.
Además, si te gusta leer sobre esos temas, te recomiendo uno más actual aunque con trama medieval: "La Reina Oculta" del español Jorge Molist.
Saludos Mónica.