¡Uaaaaaaaaaah! ¡Qué sopor! Esto de despertar a la vida tarde tiene esas cosas, pero bueno al menos tendré que soportar menos calor en el día de hoy, algo bueno pues...
¿Qué hora será ya? Las 11:44, ya toca levantarse... Pero, ¡no puede ser!, hace un rato he mirado y ya eran las 11:44, volveré a mirar, que todavía debo estar durmiendo, a ver a ver... ¿las 11:40? ¿Pero esto qué es? Ya sé, se me ha vuelto a estropear el reloj, a saber qué hora es...
El de la cocina no falla nunca, entonces son las once, no era tan tarde, después de todo, pero..., ¡un momento! ¡La manecilla del reloj va hacia atrás! ¡No puede ser! ¡En verdad va hacia atrás! El segundero corre en sentido antihorario, ¡no puede ser!
Un momento, pondré la radio a ver qué dice: ...ovitamrofni nítelob ,otnup ne zeid sal noS .saíd soneuB ...iiiiiiiiip ip iP No entiendo nada, la radio también se ha vuelto loca, hasta me parece oír al locutor hablar al revés, debería dejar de escuchar a Marliyn Manson, que ya escucho a Satanás por la radio, ¡necesitaré un exorcismo!
No lo que pasa es que sigo durmiendo y estoy soñando. Si ahora tiro un vaso al suelo, cuando se rompa me despertaré del susto, ¡ahí va! Ya cae, me voy a despertar, sigue cayendo, me despertaré, cae despacito, ¿por qué tarda tanto en caer?, ya toca el suelo, se resquebraja, se esparcen sus trozos, ¡pero! ¡Los trozos se vuelven a juntar! ¡El vaso sube! Y lentamente se coloca otra vez encima de la mesa, pero, ¿qué pasa?
Acabo de escuchar un estruendo, la casa se mueve, la casa se encoge, tengo que salir de ella mientras se derrite, sí veo bien, las paredes, los muebles, todo se está derritiendo, incluso la suela de mis zapatillas, es como en el cuadro de Dalí el espacio-tiempo se dilata, y se contrae, da un vuelco, me voooooy...
Salgo corriendo de casa, pero no he cogido el paraguas, y vaya error, porque ahora está lloviendo, pero también llueve raro. Ya veo lo que pasa, el agua sale del suelo, de los charcos, y acaba en las nubes, ¡y ni siquiera me moja!
He de correr más, el suelo sigue desapareciendo a mis espaldas, oscila y se convierte en un fluido, yo no quiero acabar en él. Grito a la gente que veo para que corran y huyan, pero no me hacen caso, ¿acaso quieren morir? Yo no...
En mi carrera veo a una pareja discutiendo, parece que hay amenazas, aunque no entiendo muy bien lo que dicen, ¡claro!, ¡si todo va al revés! Ya son felices otra vez, esto es al principio, y la mujer me sonríe, ¿por qué? ¿No teme morir?
Me da igual, yo sigo corriendo, he de huir de ese suelo que se derrite. Aún así me doy cuenta de que en la carretera están los restos de un gato atropellado, con lo que a mí me disgusta ver eso, pero ya no son los restos, el gato vuelve a estar entero mientras el coche lo atropella otra vez, pero al revés claro, y no sé, me da la impresión de que el gato también me ha sonreído. Pero bonito, ¡huye!, ¡correeee!, ¿no ves que vamos a desaparecer?
En fin, yo sigo corriendo mientras veo cosas tan extrañas que no se pueden describir con palabras, pero la carretera se acaba, y detrás de mí todo se deshace. Trato de huir montaña arriba, pero no es una montaña cualquiera, resulta ser un volcán y se encuentra en erupción, pero una erupción extraña pues las cenizas y la lava se dirigen al interior del volcán, me atraviesa todo y no me toca, es como si yo no formase parte del mundo, como si estuviese huyendo del mundo. Pero lo he de conseguir, huiré de este mundo que se está desintegrando y que no me deja ser yo, ya que de lo único que soy consciente es de que yo soy yo, aunque los demás no lo sean de sí mismos y se estén dejando absorber.
Franqueo el volcán y ¡oh gran decepción! Por el otro lado también se está derritiendo todo, no hay salida. Vuelvo a subir y veo el volcán, en su interior un río rojo anda revuelto y tras de mí por todas partes el espacio y el tiempo se confunden, todo está ya acabando, estoy atrapado. Ahora lo veo, voy a morir, hoy no tenía que haberme despertado. En fin, si Alicia atravesó el espejo y se encontró un mundo mejor, tal vez mi espejo sea la lava, por ello decido que más vale atravesar el fuego de la hoguera del volcán que perderme en esa masa que me persigue y todo lo consume. Así que salto al interior del volcán...
Pero no, no ¡nooooooooo!, no lo he conseguido, ese mundo que se derrite me ha atrapado en mi caída, mis piernas se funden, mi cuerpo, todo yo... ¡adiós!
Aunque no he muerto, sigo sintiendo, sigo pensando, sigo siendo yo, pero yo ahora también voy marcha atrás. Es como una montaña rusa pero con todo al revés. Mi vida pasa a toda velocidad ante mí aunque marcha atrás.
Mi trabajo, mis estudios, mis amigos, mi familia, todo desaparece al aparecer, esto es un continuo devenir de información. Pero... parece que se frena, ahora soy un bebé, no sé articular palabra, no puedo gritar, sin embargo estoy llorando. Un médico me pega y me vuelve a meter en mi madre...
No acaba todo, aún siento cosas del mundo exterior mientras me desaparecen los bracitos, las piernecitas. Sólo soy ya un montón de células que luchan por juntarse en una sola, hasta que lo consiguen. Y ahora salgo de un sitio y voy muy rápido hacia atrás, y eso que tengo cola, ¡soy un espermatozoide! Y no sólo eso estoy entrando en mi padre, hasta que poco a poco me descompongo y desaparezco.
Sin embargo sigo aquí. No me veo, no veo a nadie. Pero estoy seguro de que eso que siento soy yo. Es más, en ese punto de allá siento al gato que me sonreía, en aquel otro punto a la mujer que también me sonrió, ¡estamos todos aquí!
Y además estamos bien. En este universo de puntos todos nos sentimos felices, sólo somos puntos pero eso no importa. Siento que hay árboles, que hay flores, que hay pájaros, que hay insectos, que hay peces, que hay hombres, que hay mujeres... y todos somos iguales, todos somos puntos. Nadie es más que nadie, nadie es mejor que nadie, y como lo sabemos todos somos felices. Ahora entiendo el motivo de que nadie huyese, de que yo fuese la única cosa del mundo, que no comprendía lo que nos iba a pasar, por eso todos sonreían mientras yo no hacía más que huir.
Aquí todo el mundo sabe lo que puede llegar a ser, en lo que cada punto se convertirá. Por ejemplo aquel punto de allá será un gorrión, y no temerá a las escopetas de balines, ya que el ser humano aquí no siembra ni el dolor ni la muerte. Ese otro punto de allá será un hombre, que no tiene miedo de serlo, porque es igual a todas las demás cosas. Sabe que no será maltratado por nadie y que tampoco maltratará a nadie; sabe que ni será rico ni pobre, porque aquí no existe el dinero ni tampoco las clases sociales. Aquel otro punto de allá será un elefante, que se siente bien porque no teme que nadie le mate por su marfil. Y allá, al fondo, si me fijo bien hay otro punto, y ese punto eres tú...
Es triste tener que imaginar un mundo perfecto y donde todos los seres vivos del planeta seamos iguales, como un universo de puntos. Sólo así podemos ser felices, porque nadie es mejor que nadie, y todos lo comprendemos. En ese universo hay paz, en ese universo todos podemos ser lo que queramos, ya que nadie nos corta las alas. Tal vez así fue el principio, un mundo sin diferencias, y ahora sólo podemos llegar a él retrocediendo más y más. ¿Por qué el ser humano llegó y destrozó este universo tan feliz llenándolo de diferencias que no sirven para nada?
En fin, espero que mis palabras de hoy, un tanto surrealistas, no merezcan el castigo de la hoguera, ya que quienes merecen el castigo del fuego purificador, ese que estaba en el volcán al que no pude caer, son todos los seres humanos que hacen que otro ser vivo sea infeliz. Desde el que pisa una planta hasta el que maltrata o mata a un animal, desde el que acumula riquezas y poder viendo como sus semejantes no tienen nada hasta el que se considera superior, desde el que maltrata a su ser más querido hasta el que agrede a su peor enemigo. La verdad es que estamos todos ahí, hagamos algo por mejorarlo sin tener que retroceder cruelmente para acabar convertidos en puntos.
¡Buenas tardes!