Andaba yo tranquilamente informándome de lo que pasa por ahí, cuando me he topado con el siguiente titular en la edición digital del diario El Mundo:
Camps sólo tiene 900 euros en su cuenta y Barberá un coche de hace 21 años.
A lo que yo replico con mi Contratitular:
¿Una limosnita para Camps?
Tal vez sea para rememorar la salida de los tanques por las calles de Valencia en un, por suerte, ya lejano 23-F, pero el caso es que el 23-F de este año para mí va a quedar en la memoria como el día en que empecé a sentir pena por el Presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps.
En el día de hoy se ha publicado en el Boletín Oficial de las Cortes Valencianas, el patrimonio de los diputados valencianos, entre los que destacan por su pobreza el de Camps. También destaca un poquito el de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, principalmente por no tener piso propio, ¿todavía no se ha independizado a su edad?, y por tener un coche nada ecológico con 21 añazos sobre sus ruedas. Aunque claro, que desde que es alcaldesa la llevan a todas partes, lo cual se entiende, claro...
Pero parece ser que el pobrecillo Camps sólo tiene unos 900 euros de dinero contante y sonante en el banco, aunque en una cuenta compartida con su también pobre esposa llega casi a los 1400 euretes. La pobre pareja también comparte un pisito valorado en unos 110 000 euros, y para preveer una jubilación penosa, Camps, en un alarde de inteligencia y visión de futuro se hizo un plan de pensiones. Y claro, teniendo tan poco dinero, tan sólo se puede permitir conservar su viejo coche de 15 años. ¡Qué penita!
La verdad es que me siento muy mal al enterarme de estas cosas. He sido muy mal pensado durante todo este tiempo, desde que estalló la trama Gürtel y el problemilla de los trajes de Camps. Pero ahora me doy cuenta de que el pobre Camps no tenía dinero para comprarse los trajes que corresponden a todo un Presidente, y contra su voluntad, la situación le obligó a aceptar ese regalo a cambio de nada. ¡Todo sea por la subsistencia!
Me siento enormemente culpable por esta situación. Para mi conciencia es un duro peso que un simple profesor como yo tenga un piso de más valor que el del mismo Camps, tenga más dinero en el banco, tenga un coche más nuevo que el suyo y, desde hace poco, hasta tenga un mísero plan de pensiones sufragado por la Generalitat Valenciana, esa misma que tan poco dinero le deja a su Presidente. Me vienen lágrimas a los ojos, creo que no voy a poder vivir con ese lastre. ¿Quién soy yo para ser más rico que Camps?
En fin, para congraciarme con Camps, después de lo mal que he pensado de él, de tomarle por mentiroso y corrupto, cuando la semana que viene, si se desvela el secreto del sumario de la trama Gürtel, se probará su sabida inocencia, le ofrezco mi ayuda. Voy a darle unas monedas la primera vez que lo vea, no servirán de mucho, pero toda piedra hace pared. Y también saldré a la calle para pedir ayuda para Camps, moviendo mi vasito con monedad, clin, clin, al paso de cada viandante, mientras le ruego: ¿Una limosnita para Camps?
Además, como brillante idea, que nadie se asuste si desde mañana tengo un enlace en mi blog a una ONG que recoja dinero para Camps, de la que seré el fundador, tan apesadumbrado como estoy hoy, en la línea de la que tengo para ayudar a Haití. Por favor ayudemos todos a Camps, pobrecillo...
Camps sólo tiene 900 euros en su cuenta y Barberá un coche de hace 21 años.
A lo que yo replico con mi Contratitular:
¿Una limosnita para Camps?
Tal vez sea para rememorar la salida de los tanques por las calles de Valencia en un, por suerte, ya lejano 23-F, pero el caso es que el 23-F de este año para mí va a quedar en la memoria como el día en que empecé a sentir pena por el Presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps.
En el día de hoy se ha publicado en el Boletín Oficial de las Cortes Valencianas, el patrimonio de los diputados valencianos, entre los que destacan por su pobreza el de Camps. También destaca un poquito el de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, principalmente por no tener piso propio, ¿todavía no se ha independizado a su edad?, y por tener un coche nada ecológico con 21 añazos sobre sus ruedas. Aunque claro, que desde que es alcaldesa la llevan a todas partes, lo cual se entiende, claro...
Pero parece ser que el pobrecillo Camps sólo tiene unos 900 euros de dinero contante y sonante en el banco, aunque en una cuenta compartida con su también pobre esposa llega casi a los 1400 euretes. La pobre pareja también comparte un pisito valorado en unos 110 000 euros, y para preveer una jubilación penosa, Camps, en un alarde de inteligencia y visión de futuro se hizo un plan de pensiones. Y claro, teniendo tan poco dinero, tan sólo se puede permitir conservar su viejo coche de 15 años. ¡Qué penita!
La verdad es que me siento muy mal al enterarme de estas cosas. He sido muy mal pensado durante todo este tiempo, desde que estalló la trama Gürtel y el problemilla de los trajes de Camps. Pero ahora me doy cuenta de que el pobre Camps no tenía dinero para comprarse los trajes que corresponden a todo un Presidente, y contra su voluntad, la situación le obligó a aceptar ese regalo a cambio de nada. ¡Todo sea por la subsistencia!
Me siento enormemente culpable por esta situación. Para mi conciencia es un duro peso que un simple profesor como yo tenga un piso de más valor que el del mismo Camps, tenga más dinero en el banco, tenga un coche más nuevo que el suyo y, desde hace poco, hasta tenga un mísero plan de pensiones sufragado por la Generalitat Valenciana, esa misma que tan poco dinero le deja a su Presidente. Me vienen lágrimas a los ojos, creo que no voy a poder vivir con ese lastre. ¿Quién soy yo para ser más rico que Camps?
En fin, para congraciarme con Camps, después de lo mal que he pensado de él, de tomarle por mentiroso y corrupto, cuando la semana que viene, si se desvela el secreto del sumario de la trama Gürtel, se probará su sabida inocencia, le ofrezco mi ayuda. Voy a darle unas monedas la primera vez que lo vea, no servirán de mucho, pero toda piedra hace pared. Y también saldré a la calle para pedir ayuda para Camps, moviendo mi vasito con monedad, clin, clin, al paso de cada viandante, mientras le ruego: ¿Una limosnita para Camps?
Además, como brillante idea, que nadie se asuste si desde mañana tengo un enlace en mi blog a una ONG que recoja dinero para Camps, de la que seré el fundador, tan apesadumbrado como estoy hoy, en la línea de la que tengo para ayudar a Haití. Por favor ayudemos todos a Camps, pobrecillo...

