Aunque no vi el festival de Eurovisión más que a ráfagas, sí que puedo decir que creo que el Chikiliquatre tuvo más éxito que los anteriores cantantes que se han enviado a ese festival, en que sólo lo bueno triunfa, ¿verdad?
Al parecer los amantes de Eurovisión como Uribarri, todavía no han digerido que España mandase a semejante energúmeno en su representación. Pues ya va siendo hora...
Creo que el público europeo no estaba preparado para una canción tan buena como el Chiki-Chiki. O eso o no tienen sentido del humor, pues si no que alguien me explique el motivo por el cual le silbaron y le abuchearon. Parece ser que se puede mofar uno de todo menos de Eurovisión. Pocas bromas con Eurovisión, que sientan mal, seguro que a alguno se le indigestó la cena, cuando en la votación nuestro Rodolfo se encontraba metido en el top ten, para acabar en un honroso decimosexto lugar, y más si tenemos en cuenta que sólo era un actor, no un cantante, lo que sí que decían ser los guaperillas del año pasado.
Un actor que fue a la misma boca del lobo con la única intención de reírse del lobo, y sin duda que lo hizo, al darles una bofetada en pleno rostro a todos los que creen que Eurovisión premia la buena música, ¡qué crédulos!
Chikilicuatre recibió el voto de trece países por lo que consiguió el mejor puesto de los últimos cuatro años. No es de extrañar, pues al voto de los amantes de las bromas y de la risa, hay que sumarle el voto político de nuestros vecinos Andorra y Portugal.
Me han contado que nuestro “querido” presentador era capaz de anticipar con éxito los votos de cada país. Entonces, en un concurso tan amañado, ¿por qué alguien se ofende por presentar esta canción? Para un concurso que es una broma, nada mejor que presentar una canción que es una broma, ¿o no?
Parece ser que ganó Rusia, y eso es algo a lo que nos tendremos que acostumbrar, porque hay tantos nuevos países del antiguo bloque soviético que pueden votar que siempre ganará quien ellos quieran. ¿Y nadie se da cuenta? ¿A nadie le molesta eso más que nuestra canción? ¿O es que eso sólo se ve desde España? Y claro, es que gracias a nuestra selección de “fúrbol” estamos acostumbrados a hacerlo mal y además buscar excusas externas al mismo equipo. Y es que existen confabulaciones judeo-masónicas que impiden que España gane nada. Bueno, realmente se puede ganar todo menos el fútbol y Eurovisión...
Sin duda es muy bonito que nunca gane la mejor canción, sino la que la política y el amiguismo de un país con otro decide. Visto así, ¿qué mérito tiene que el presentador se adelante al voto de cada país y diga lo que va a votar? Mérito musical ninguno, en todo caso demuestra sus conocimientos de las diferentes relaciones entre los países participantes, ¿acaso eso es música? Es un estudio de diplomacia y de buenos vecinos. Así, para lo único que sirve Eurovisión es para ver cuán sólida es la relación de un país con otro, o si hay odios o rencores entre sus pobladores.
Mientras el público presente en la sala se entregaba con sus coros y sus bailes a todos los cantantes, esto se ha terminado cuando han sonado los primeros compases del Chiki-Chiki. Eso debería darnos qué pensar a los españoles...
Si Eurovisión es una medida de nuestros amigos, parece que no tenemos muchos por ahí o es que no son muy inteligentes y tienen un pobre sentido del humor, ya que prefieren dejarse apoderar por el rencor que ha supuesto semejante canción, antes que la amistad de sus “amigos”. Si bien, cuando en España había una dictadura de las malas, no les importó votar a España políticamente claro, por ello ganó dos veces con mediocres cantantes, de hecho la segunda bastante mala. Yo no vivía entonces, pero siempre me han contado que igual que ahora se vota por interés, se hacía lo mismo antes. ¿Y qué interés podría haber en una dictadura? ¿Sería económico?
Pero bueno, como bien dijo el Chikiliquatre, "Es muy emocionante que te silben y te da más ánimo para seguir", lo mejor del caso es que lo dijo antes de empezar la gala, y es que los silbidos del público eran esperados, ya que los puristas eurovisivos se habían desmarcado muy en contra de esta canción. Ya podían aprender de Rodolfo y vivir con más sentido del humor, o de lo contrario vivirán acompañados de úlceras.
Y bueno eso es todo por hoy. Es muy posible que para los puristas festivaleros mis palabras merezcan el despiadado castigo de las llamas. Pero sin duda, los merecedores del castigo del fuego purificador son esos puristas, ya que demuestran no tener sentido del humor y un oído nada afinado, por el mero hecho de gustarles Eurovisión, con la extraña posibilidad de que un presentador que no tiene nada de Nostradamus, vaya prediciendo las votaciones.



